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La Diócesis de Querétaro, Iglesia particular que peregrina aquí en la tierra responde a la llamada a mantener y promover tanto la comunión con Dios trinitario como la comunión entre los fieles. Con la Palabra de Dios y los Sacramentos, sobre todo la Eucaristía, vive, se desarrolla y expresa la espiritualidad de comunión entre si y la Iglesia Universal.

La Eucaristía se manifiesta como la culminación de todos los Sacramentos, “en ella culmina todo deseo humano, porque aquí llegamos a Dios y Dios se une a nosotros con la unión más perfecta”. La Eucaristía, es Dios mismo.

La Eucaristía como sacramento expresa el vínculo invisible de comunión con Dios, en la doctrina de los Apóstoles, en los Sacramentos y en el orden jerárquico. También visiblemente quien comulga muestra la plena incorporación a la Iglesia, profesa la fe, acepta todos los medios de salvación establecidos en ella y vive en unidad dentro de la estructura visible de la Iglesia.

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“Aquí está el tesoro de la Iglesia, el corazón del mundo, la prenda del fin al que todo hombre, aunque sea inconscientemente, aspira. Misterio grande, que ciertamente nos supera y pone a dura prueba la capacidad de nuestra mente de ir más allá de las apariencias. Aquí fallan nuestros sentidos, pero nos basta sólo la fe, enraizada en las palabras de Cristo y que los Apóstoles nos han transmitido”.

Círculo blanco

El círculo blanco representa la Eucaristía, al Dios mismo que es el único que puede saciar el mayor deseo humano. En relación con los demás elementos se coloca al centro pues en el V Congreso Diocesano de manera especial contemplaremos el misterio de Jesús Eucaristía para que lleve a quienes formamos la Diócesis de Querétaro a recomenzar desde Cristo, refundamentar la familia y reencontrar el sentido de la vida.

Recuerda también la vida de gracia que es indispensable para recibir el mayor de los regalos que Dios ha hecho a los hombres.

Las letras con el signo de la Cruz

Jesús Hostia Santa, siempre presente en cada Eucaristía donde se representa viviente el drama del Gólgota. Jesucristo que dio su vida por nuestra redención y continua vivo y siempre presente en la Iglesia.

Círculo amarillo

El círculo amarillo unido al blanco representa a la comunidad de la Iglesia, los colores del Papa manifiestan la comunión, Los vínculos visibles e invisibles que el sacramento de la Eucaristía y la comunión dicen sin palabras y comprenden a toda la persona humana y a la comunidad de la Iglesia.

También representa a nuestra Diócesis de Querétaro que en su peregrinar y dinamismo busca la unidad con Dios y con los hermanos. Especialmente en este año de evaluación y programación de la cuarta etapa del Plan Diocesano de Pastoral.

La Eucaristía al centro de nuestra Diócesis nos recuerda que “no se trata de inventar un programa nuevo. El programa ya existe. Es el de siempre, recogido por el Evangelio y la Tradición viva. Se centra, en definitiva, en Cristo mismo, al que hay que reconocer, amar e imitar, para vivir en él la vida trinitaria y transformar con él la historia hasta el perfeccionamiento en la Jerusalén celeste” La realización de este programa de nuevo vigor de la vida cristiana pasa por la Eucaristía

Los personajes

Los personajes similares en forma y distintos en color representan a todos los que conformamos la Iglesia queretana, obispos, sacerdotes, religiosos, laicos. A todos los que conforman la organización de las siete Comisiones Pastorales con sus Dimensiones y Agentes, coordinados por la Vicaria de Pastoral, a todos los Movimientos y Asociaciones de laicos, a la familia natural en sus diversas estructuras, a todos los que son bautizados. Que estamos convocados en la unidad a vivir en asamblea el acontecimiento sobrenatural y religioso del V Congreso Eucarístico Diocesano como momento privilegiado para que glorifiquemos a Dios, manifestemos nuestra fe y hagamos nuevos compromisos eucarísticos con relación a la evangelización en nuestra Diócesis de Querétaro. Así iluminar y formarnos ante la ignorancia e indiferencia religiosas relativas al misterio central de la Iglesia, la Eucaristía.

Los personajes de derecha e izquierda semejantes a espigas de trigo nos recuerdan que como los granos están unidos y reciben vida de la misma manera, así nosotros debemos mantener la unidad de la Iglesia en su ser y actuar, siempre siguiendo la voz de nuestro único pastor y como un solo cuerpo que es la Iglesia.