Ramillete Espiritual

Todos los bautizados estamos llamados a cultivar la vida interior, necesitamos de una formación espiritual y en comunidad desarrollamos nuestro espíritu, recibiendo de los hermanos el auxilio, la intercesión y la misericordia de Dios. Para recibir y dar este beneficio del alma contamos con la oración, la mortificación y los sacramentos.

El Ramillete espiritual es una hermosa tradición practicada por muchos en la Iglesia. Muchos religiosos, movimientos laicales, seminarios y fieles que con gran generosidad espiritual ofrecen sus oraciones, mortificaciones y vida sacramental como ofrenda, a manera de un ramillete que entrelaza desde el rezo más sencillo hasta el diálogo amoroso dirigido a Dios, desde el sufrimiento más secreto hasta la adhesión total a los sufrimientos de nuestro Divino Redentor, todo sumado a la Gracia de Dios siempre generosa y santificante de los sacramentos del Señor.

El Ramillete es ofrecido a Dios para darle gracias, pues de Él recibimos todo bien, para alabarle porque todo lo puede,  manifestamos en estas flores espirituales nuestro amor al Creador, Redentor y Santificador, son signo de confianza total y adhesión a su voluntad y a sus proyectos. Con humildad pedimos su auxilio, invocamos su intercesión e imploramos su misericordia ante nuestras intenciones conscientes o inconscientes en el momento de la necesidad, o para que por su dolorosa pasión tome en cuenta nuestro humilde ramillete espiritual para interceder, agradecer o acompañar a alguno de nuestros hermanos o acontecimiento de nuestra Iglesia, movimiento o familia.

El Señor Jesús enseñó a su Iglesia naciente a orar, a pedir a Dios con insistencia, a dirigirnos a Dios juntos, dos o más en su nombre, para que nuestra oración tenga más fuerza estando Él mismo de entre sus hijos, pero sobre todo nos mostró que tenemos un Dios Padre que nos ama, nos escucha y nos espera.

Es conveniente reflexionar, tener una real conciencia y con todo realismo ofrecemos lo que está a nuestro alcance para el futuro, para no caer en negligencia o descuido, recordemos que lo ofrecido es un acto de amor a Dios. Recordemos siempre que nuestra fe se manifiesta en gestos sencillos pero de profundo significado.

Santa Misa

Ofrecer cada Santa Misa que asistas, antes de iniciar, que lleve la intención del Ramillete Espiritual, participar con atención y si es posible comulgar, si tu familia asiste junto contigo y cada uno desea ofrecerla, entonces serán tantas Misas como miembros de tu familia. Cristo que como Dios y como Hombre se hace presente entre nosotros bajo la forma de Pan y Vino para volver a sacrificarse como lo hizo en la Cruz. Delante y por cada uno de nosotros, en todas partes del mundo y a toda hora.

Comunión Sacramental

Recibir con la debida preparación la Sagrada Comunión, procurar un momento de oración después de recibirla, recordar que recibes al mismo Dios vivo que llevas grabado en el corazón. Recibir a Cristo, Dios y Hombre que viene a unirse a nosotros, alimenta nuestra vida sobrenatural y la fortalece, nos preserva de la muerte y nos hace crecer, para darnos al final de la vida eterna.

Comunión Espiritual

Es el deseo de recibir a Jesús en la Comunión Sacramental, pero ante la imposibilidad de recibirlo manifiestas tu deseo recitando en silencio la siguiente oración:

Comunión Espiritual

Creo Jesús mío que estás realmente presente en el Santísimo Sacramento del Altar, te amo sobre todas las cosas y deseo recibirte dentro de mi, más ya que no puedo hacerlo sacramentalmente, ven a lo menos espiritualmente a mi corazón y como si ya te hubiera recibido, te abrazo y me uno todo a ti, no permitas Señor que vuelva a separarme de ti.

Confesión

Jesús instituyó la confesión (San Juan 20, 21) pues todos tenemos la necesidad del perdón de  nuestros pecados, pués somos pecadores. El sacramento de la reconciliación como también se le llama si se aprovecha convenientemente ayuda a fortalecer y pulir la voluntad. A nadie le gusta reconocerse limitado y frágil, pero venciendo la soberbia y mirando la infinita bondad de Dios acudir a su perdón es sentir el abrazo amoroso del Padre del hijo perdido y alejado. Ofrecer ese pequeño momento de vergüenza, y pedir a Dios con la gracia recuperada da mucho fruto.

Dirección Espiritual

La Dirección Espiritual es la entrevista que se tiene con un sacerdote para tratar con él lo referente a la perfección espiritual o todo aquello que ayude al crecimiento y madurez espiritual; el fin a conseguir, es el camino a seguir, los medios a usar, las dificultades a vencer. Con la dirección espiritual se busca asegurar un progreso espiritual constante. En el ramillete espiritual podemos ofrecer esos momentos de renuncia en acción de gracias a Dios.

Examen diario de conciencia

Cada día es darse la oportunidad de recogernos un momento, en especial por las noches para recordar las faltas cometidas durante el día, arrepentirnos de ellas y hacer el propósito de no volver a pecar. Es el camino del que quiere llegar a la cima, del que quiere llegar al final de la carrera, del que quiere llegar al cielo. El examen de conciencia es un acto voluntario que llama a vivir en coherencia, es un hábito es una disciplina. Examinarse cuesta, ofrezcamos esta flor.

Visita al Santísimo Sacramento

Es pasar a la capilla o templo, de preferencia donde esté el Santísimo en el Sagrario o en exposición para su adoración, iniciar poniéndose en presencia de Dios, rezar alguna oración de memoria, procurar un momento de oración para alabarle, darle gracias, pedir perdón, luz para hacer su voluntad y manifestarle sus intenciones.

Rosario

Ofrecer la meditación del Rosario con devoción, ponerse en presencia de Dios, recitar el “Señor mío Jesucristo”, reflexionar sobre los cinco misterios propuestos para cada día recitando las Ave María presedidas por el anuncio del misterio y padrenuestro y la intención encomendada, recitar las tres Ave María, las letanías a la Santísima Virgen y concluir con una Salve. Si rezan en familia serán tantos rosarios como personas lo ofrezcan, el Rosario consta de veinte misterios de los cuales se acostumbra rezar cinco cada día.

Sacrificios

Es aquello que te cuesta por voluntad realizar en el trabajo y en el deber, aquello de lo que te es difícil hacer o de aceptar, el mérito se logra trabajando con empeño, cumplir el deber con exactitud, aceptar las contrariedades superando las dificultades. ofrecerlo todo por amor y con amor a Dios. También puede ser mortificarse, es decir renunciando a gustos, antojos, y todo aquello que entra por nuestros sentidos y nos causa cierto placer legítimo.

Ayuno y Abstinencia

Ayunar es privarse temporalmente del alimento o en la cantidad del mismo. Abstenerse es renunciar totalmente de algo. Ayunar en este caso es privarse de algún alimento o disminuir su cantidad. Y abstenerse es renunciar a comer, fumar o tomar alguna bebida o alcohol.

Si se tiene algún hábito como afición puede ofrecerse el disminuirla por voluntad propia o privarse temporal o definitivamente de ella. Los que padecen un vicio, los adictos y los de voluntad frágil en el ayuno y abstinencia ofrecida a Dios pueden fortalecer su voluntad fruto del amor Divino. Oportunidades para moderar y abstenerse las tenemos en el uso del internet, la televisión, las redes sociales, de los antros, bares, casinos, las fiestas, los pre y los afters.

Oraciones

La Oración es un momento privilegiado de comunicación con Dios en forma individual, en familia, en comunidad. Después de ponerse en presencia de Dios y pedir su Espíritu Santo, es recomendable leer varias veces un texto del Evangelio o bíblico y dejar que la Palabra de Dios actúe en mi interior, y dar inicio a un diálogo con Dios, como el que sostuvo la Santísima Virgen en el Magnificat, proclamando, gozando, admirando, reconociendo, recordando, glorificando a Dios. Buscar en el silencio de los labios la alegría del corazón

Meditación

Es reflexionar, pensar, más que con la mente con el corazón, o sea de una manera afectiva en una verdad espiritual, buscando mover la voluntad para santificarnos más.

Ofrecimientos

Es una oración dirigida a Dios ofreciéndole todo lo que en el día se va a  pensar, hablar y hacer. Se puede repetir al comenzar cada acción, al levantarse, antes de trabajar, al salir de casa, de viaje, ante una noticia etc.

Jaculatorias

Son pequeños momentos de unión con Dios (Para adorarlo, alabarlo, comunicarte y darle gracias), por ejemplo: “Tú eres mi Dios”, “Tú eres mi todo”, “Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, como era en un principio, sea ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén”, “Santa Teresita, Ruega por nosotros”. Etc.

Asistencia a la comunidad

Ser un buen cristiano y ciudadano responsable asistiendo como elemento de apoyo a la comunidad, en la parroquia o fuera de ella, de muchas formas pero siempre con alegría, responsabilidad, puntualidad, dando amor a tus hermanos en la fe. Viendo en la necesidad de los demás al pobre que Jesús quiere que asistamos por caridad y no por altruismo

Apostolado

Buscar el bien de los hermanos incorporados a un Movimiento o Asociación laical, conocer el carisma propio, participar con alegría y entusiasmo, Hacer ambiente de familia, obedecer a la autoridad legítima. Aprender a vivir y trabajar en comunidad. También puede ser incorporado al trabajo parroquial en las Comisiones de Pastoral y sus Dimensiones como agente de pastoral.

Todos conociendo y participando del Plan Diocesano de Pastoral

Lectura de la Biblia

Leer y estudiar la Biblia es conocer al mismo Jesucristo hecho Palabra. Es recomendable leer diariamente un breve texto buscando descubrir las actitudes que Dios quiere que gravemos en el corazón. Pensemos que si asistimos diariamente a la Santa Misa y escuchamos con atención la Palabra de Dios que la liturgia nos regala, tan solo en tres años habremos escuchado los pasajes bíblicos principales de toda la Biblia. Podemos tan solo leerla con atención o invitar a otros que la lean con nosotros.

Horas de Trabajo

El trabajo ofrecido a Dios se convierte en oración que sube como incienso a la presencia de Dios. Los santos han ganado el cielo con su trabajo. Los laicos ofrecemos el fruto de nuestro trabajo, el sudor, la fatiga, el desgaste. Los sacerdotes, religiosos y consagradas ofrecen el mismo fruto y se ofrecen a si mismos como la planta que da los frutos. El trabajo dignifica y santifica. Vale la pena ofrecer el trabajo hecho oración, más provecho hace la oración por un vivo que se puede convertir que por un difunto que ya fue juzgado.

Bendición de los alimentos

Bendecimos los alimentos en señal de agradecimiento a nuestro Señor por habérnoslo proporcionado como a los pájaros del cielo. Al bendecirlos pidamos por quienes los prepararon, por los que no tienen alimento material y espiritual, por los que están lejos de casa, están enfermos y no pueden comer. Y recordemos que al alimentarnos en cuerpo y alma es para estar al servicio de Dios.

Me uno al Ramillete Espiritual en preparación al 5º Congreso Eucarístico Diocesano.

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